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Crónica
Política
22/02/2026
Las relaciones entre las organizaciones feministas y el gobierno del Presidente Gabriel Boric han estado marcadas por expectativas, apoyos iniciales y también por desencuentros que se profundizaron en los últimos años de la administración. Así lo revela un reportaje que analiza el llamado “tira y afloja” entre estos movimientos sociales y La Moneda.
Según distintos colectivos, el Ejecutivo llegó al poder con un fuerte respaldo de mujeres y movimientos feministas, quienes esperaban avances concretos en derechos sexuales y reproductivos, igualdad de género y cambios estructurales en políticas públicas. Sin embargo, con el paso del tiempo surgieron críticas por lo que consideran un ritmo lento o insuficiente en el cumplimiento de compromisos adquiridos durante la campaña presidencial.
Uno de los principales cuestionamientos apunta a que el gobierno habría reducido su énfasis en la agenda feminista luego del triunfo del Rechazo en el plebiscito constitucional. Dirigentes acusan que se abandonó la “batalla cultural” en materia de derechos de las mujeres, dejando de impulsar con fuerza proyectos clave en el Congreso.
También señalan que varias iniciativas legislativas no avanzaron con la urgencia esperada, lo que generó frustración en sectores que apoyaron al oficialismo con la expectativa de reformas profundas.
Desde el Ejecutivo y el Ministerio de la Mujer, liderado por la ministra Antonia Orellana durante gran parte del periodo, destacan avances como programas de apoyo a mujeres, políticas contra la violencia de género y medidas de equidad. Sin embargo, los colectivos feministas sostienen que estos logros no compensan la falta de cambios estructurales.
El análisis general apunta a un balance mixto: si bien hubo progresos en políticas públicas, las organizaciones consideran que el gobierno no logró consolidar un liderazgo feminista transformador.
Las tensiones se producen además en un contexto de cambio político, tras la elección presidencial que dará paso a una nueva administración. En ese escenario, los movimientos feministas advierten que mantendrán una postura vigilante frente a posibles retrocesos en derechos de las mujeres y la agenda de género.
El debate sigue abierto, reflejando un desafío mayor para el mundo político: responder a las demandas de igualdad y participación que han marcado la agenda social en Chile durante la última década.