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06/03/2026
Una disminución en las víctimas de homicidio registró la Región del Biobío durante 2025, según el Informe Regional de Homicidios, cuyo análisis proviene del Centro para la Prevención de Homicidios y Delitos Violentos del Ministerio de Seguridad Pública. El documento cifra en 97 las víctimas registradas durante el último año, frente a las 112 contabilizadas en 2024, lo que representa una disminución de 13,6% en la región.
Dicho reporte se elabora a partir del trabajo del Observatorio de Homicidios, instancia interinstitucional que consolida antecedentes del Ministerio Público, Carabineros, la Policía de Investigaciones (PDI), el Servicio Médico Legal (SML), Gendarmería, el Registro Civil y otras reparticiones públicas. Su objetivo es levantar información más precisa sobre este delito, incorporando antecedentes investigativos y forenses que permiten caracterizar a las víctimas, los contextos y los mecanismos utilizados.
A nivel nacional, el documento reporta 1.091 víctimas de asesinatos durante 2025. La mayor concentración se registra en las regiones Metropolitana, Valparaíso y Biobío, territorios que en conjunto reúnen más de dos tercios de los casos del país. En ese escenario, el Biobío se mantiene entre las con mayor incidencia de este delito, aunque durante el último año experimentó una disminución respecto del periodo anterior.
La tendencia regional muestra que, tras alcanzar un máximo de 125 víctimas en 2022, las cifras comenzaron a estabilizarse en los años siguientes. En 2023 y 2024 se registraron 112 víctimas, mientras que el descenso observado en 2025 marca el primer retroceso relevante desde ese peak. Sin embargo, las cifras actuales siguen siendo superiores a las registradas antes de 2020, lo que evidencia el aumento que experimentó este fenómeno durante la última década.
El informe también analiza la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes. En el caso local, el indicador bajó desde 6,6 en 2024 a 5,7 en 2025. Pese a la mejora, la cifra continúa levemente por sobre el promedio nacional, que alcanza 5,4.
El análisis también entrega antecedentes precisos acerca de las víctimas. En la región, el 91,8 % corresponde a varones, proporción que incluso supera el promedio nacional. En cuanto a edad, la mayor concentración se encuentra en adultos jóvenes, particularmente en el tramo entre los 30 y los 39 años, seguido por el grupo entre 18 y 29 años.
Uno de los aspectos que generó mayor preocupación durante el análisis del documento fue el aumento en la proporción de víctimas adolescentes. En el grupo entre 15 y 17 años, el porcentaje pasó de 5,4 % en 2024 a 8,2 % en 2025, lo que motivó un llamado a reforzar las estrategias de prevención dirigidas a la infancia y la juventud.
“Es muy relevante poner una mirada específica al trabajo con la infancia y adolescencia”, sostuvo la seremi de Seguridad del Biobío, Paulina Stuardo, quien agregó que la información del informe debe servir para orientar el trabajo de las distintas instituciones involucradas en la prevención del delito.
En ese contexto, la autoridad destacó también el trabajo que se ha desarrollado junto a los municipios de la región en materia de prevención. “Los municipios son actores fundamentales en esta tarea, porque son quienes conocen con mayor detalle lo que ocurre en sus barrios y comunidades”, señaló, agregando que la coordinación con los gobiernos locales permite implementar medidas territoriales y fortalecer programas comunitarios orientados a reducir factores de riesgo.
En cuanto al mecanismo utilizado en los homicidios, el documento muestra una presencia predominante de armas de fuego en la región. Durante 2025, el 66 % de las víctimas murieron producto de disparos, una proporción considerablemente mayor al promedio nacional, que alcanza 48,7 %. Según la seremi, esta diferencia confirma la necesidad de mantener el foco en el control de armas y su presencia en los territorios.
El informe también analiza los contextos en que ocurren estos delitos. En el Biobío, el 43,3% de los homicidios se vincula a situaciones asociadas a delitos o a la acción de grupos organizados, mientras que una parte importante corresponde a conflictos interpersonales. La autoridad regional subrayó que ambos fenómenos requieren estrategias diferenciadas para su prevención y persecución.
Finalmente, el documento señala que la mayoría de estos crímenes en la región ocurre en la vía pública. En 2025, 67 de las 97 víctimas fallecieron en este tipo de espacios, lo que equivale a casi siete de cada diez casos. La proporción supera el promedio nacional, donde el 59,5 % de los homicidios se registra en la vía pública, un escenario que —según la autoridad— contribuye a generar mayor impacto social y una mayor percepción de inseguridad en la población.
La seremi añadió que los antecedentes del informe formarán parte de una carpeta de trabajo que quedará disponible para la próxima autoridad regional de seguridad pública. “Vamos a dejar toda la información sistematizada, con análisis y planes regionales, de manera que la nueva autoridad pueda continuar este trabajo con base en evidencia”, explicó la seremi.
Por último, al respecto del levantamiento de catastro, Stuardo valoró el trabajo desarrollado por el Equipo contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH) del Ministerio Público, que ha reforzado la investigación de este tipo de delitos en la región. “El trabajo de ECOH ha sido muy importante para mejorar la persecución penal en casos de homicidio”, indicó, destacando que el fortalecimiento investigativo ha permitido abordar con mayor especialización este tipo de hechos.