Entre mar y cordillera: las claves del potencial eólico del Biobío

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23/03/2026


El proyecto, impulsado por EDF power solutions Chile, contempla una capacidad instalada de 128 MW mediante la instalación de 16 aerogeneradores, junto con un sistema de almacenamiento de energía en baterías (BESS) de 150 MWh, infraestructura que permitirá dotar de mayor flexibilidad al Sistema Eléctrico Nacional.

La electricidad generada será evacuada a través de la Subestación Epuleufú, contribuyendo a fortalecer la red eléctrica en la zona sur del país.
Desde la empresa valoraron este avance como un paso decisivo en su hoja de ruta. El CEO de EDF power solutions Chile, Joan Leal, señaló que “la aprobación ambiental del Parque Eólico Fénix representa un hito clave dentro de la estrategia que estamos implementando, la cual considera desarrollar y construir proyectos que aporten energía renovable y flexibilidad al sistema eléctrico”.

En esa línea, agregó que la compañía está enfocada en continuar colaborando con una transición energética “sostenible, competitiva y segura”, subrayando el rol que este tipo de iniciativas juega en el futuro energético del país.

¿Por qué Biobío?

Pero más allá del proyecto puntual, especialistas coinciden en que el Biobío presenta condiciones únicas que explican el creciente interés por desarrollar este tipo de infraestructura.

Francisco Lang, doctor en Ciencias Atmosféricas de Geofísica de la Universidad de Concepción, explicó que las provincias de Arauco y Biobío han sido identificadas como zonas de alto potencial eólico, destacando comunas como Lebu, Arauco, Nacimiento, Negrete y Los Ángeles. Según detalló, esta condición responde a una combinación de factores geográficos que favorecen la generación de energía a partir del viento.

En la franja costera, indicó, los proyectos pueden aprovechar regímenes de viento de alta intensidad asociados a la influencia del océano Pacífico Sur, mientras que en el sector interior la topografía también genera condiciones favorables.

En particular, el entorno de Los Ángeles presenta características que han impulsado el desarrollo de varios parques eólicos de importancia, consolidando un corredor energético que se proyecta en expansión.

Lang también puso en contexto el avance de otros proyectos en la región, señalando que el más reciente y de mayor envergadura en tierra corresponde al Parque Eólico Tulipanes, con una capacidad instalada de 410 MW entre Quilleco y Los Ángeles, el cual ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental a fines de 2025.

Esta iniciativa considera la instalación de 57 aerogeneradores e incorpora almacenamiento en baterías, una tendencia que comienza a repetirse en distintos proyectos para enfrentar la intermitencia propia de la generación eólica. A ello se suman otras iniciativas como Mesamávida, Campo Lindo, Viento Sur, Coyanco y La Rinconada, que se encuentran en distintas etapas de evaluación.

En paralelo, el Biobío también comienza a abrirse camino en el desarrollo de energía eólica marina, una tecnología que promete aprovechar de mejor forma la calidad del viento en el océano.

Actualmente existen seis proyectos offshore en distintas fases en la región, impulsados tanto por empresas nacionales como internacionales, lo que refuerza la proyección de la zona como un polo energético integral.

Ventajas estructurales

Desde la academia, el análisis también apunta a las ventajas estructurales que presenta el territorio. Rubén Peña Guiñez, académico de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Concepción, destacó que el crecimiento de la energía eólica en Chile ha sido sostenido, y que la Región del Biobío se ha transformado en un escenario cada vez más dinámico.

“La Región del Biobío cada vez me sorprende más, porque cada vez se ven más molinos instalados”, comentó, ejemplificando con proyectos en Renaico, Lebu, Nacimiento y sectores cordilleranos de Los Ángeles.

El académico explicó que el desarrollo de esta tecnología ha permitido aprovechar el potencial del viento como fuente energética limpia, destacando que se trata de una tendencia positiva en términos ambientales.

En ese sentido, afirmó que “en general todos sabemos que el poder aprovechar la energía eólica del viento para tener energía eléctrica es muy beneficioso”, agregando que la experiencia internacional demuestra que se trata de una alternativa eficiente al uso de combustibles fósiles.

Asimismo, abordó las diferencias entre los proyectos en tierra y aquellos que se instalan en el mar, señalando que estos últimos presentan ventajas asociadas a la calidad del viento. Según indicó, en el entorno marino el viento es más constante y presenta menor turbulencia, lo que mejora la eficiencia de generación.

A esto se suma una menor contaminación visual, ya que las turbinas se ubican mar adentro y no en la línea costera.

No obstante, también advirtió sobre algunos desafíos, como el impacto en comunidades cercanas a proyectos terrestres, particularmente por el ruido durante la noche, y las dificultades tecnológicas que implica la instalación de turbinas en el mar. Pese a ello, consideró que los beneficios superan las complejidades, especialmente en el contexto de la transición energética.

Otro aspecto relevante que posiciona al Biobío es su capacidad industrial. Peña Guiñez destacó que la región cuenta con infraestructura y capital humano para abastecer parte de la cadena de suministro que requieren estos proyectos, desde la fabricación de componentes hasta la prestación de servicios especializados.

Esta capacidad ha sido observada por actores internacionales, lo que abre oportunidades de desarrollo económico local vinculadas a la industria energética.



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