Nacional
Crónica
Política
26/07/2026
El debate político y valórico en torno a la interrupción del embarazo en Chile ha escalado con fuerza en las últimas semanas tras la presentación del proyecto de ley “Escucha su corazón”.
La iniciativa, que busca condicionar el acceso a la ley de aborto en tres causales a que la mujer escuche previamente la actividad cardíaca del embrión o feto, ha puesto en el centro de la discusión pública al Partido Nacional Libertario y, en específico, a las figuras políticas que impulsan esta agenda desde el Parlamento.
El texto —ingresado para modificar el Código Sanitario— establece que el personal médico debe informar y ofrecer de manera obligatoria la reproducción de los latidos fetales a través de instrumentos electrónicos antes de proceder con la interrupción del embarazo.
Asimismo, la propuesta estipula que si la paciente declina la oferta, el profesional de la salud deberá abstenerse de realizar el procedimiento.
La iniciativa ha provocado un profundo terremoto en el debate legislativo y social, generando un fuerte rechazo por parte de organizaciones de la sociedad civil, colectivos de mujeres —como el directorio de ComunidadMujer— y diversos sectores políticos que acusan un intento de obstaculizar los derechos ya consagrados.
El proyecto lleva la firma y el impulso de parlamentarios vinculados a sectores de derecha y ultraderecha, destacando la participación de diputados del Partido Nacional Libertario (PNL) como Cristóbal Urruticoechea y Álvaro Jofré, quienes han encontrado un respaldo clave en colectividades aliadas como el Partido Republicano.
Esta articulación política pone de manifiesto la creciente coordinación e influencia ideológica de las nuevas fuerzas de la derecha conservadora y libertaria en el Congreso. Para estos sectores, la iniciativa responde a una convicción orientada a la "protección de la vida desde la concepción", buscando instalar debates valóricos de alto impacto en la agenda nacional y tensando incluso las posturas de los partidos tradicionales de Chile Vamos.
La tramitación de “Escucha su corazón” ha abierto flancos complejos para el Ejecutivo. Mientras desde el oficialismo y la oposición se multiplican las críticas —cuestionando la dureza de la medida en casos especialmente vulnerables, como menores de edad víctimas de violación—, el Gobierno ha debido navegar con cautela frente a una moción impulsada por sus flancos políticos más afines en el Congreso.
Si bien desde la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) se ha abierto un espacio de diálogo técnico, el Ejecutivo ha evitado elevar la iniciativa como una prioridad legislativa. Sin embargo, el revuelo generado demuestra que la agenda valórica impulsada por el bloque nacional libertario ya se ha instalado con fuerza en el centro de la disputa política del país, marcando la pauta del debate legislativo actual.